Remendar,recoser, zurcir; son formas de abordar la vida, de bordarla, de arreglarla, cuando los recursos no son suficientes como para encontrarse con la posibilidad de conseguir algo nuevo. Son formas de trabajar sobre lo que una tiene consigo, hacer algo incomparable, distinto en base a algo viejo; son alternativas para rehabilitar espacios de exteriorización, esencias, universos mentales, sueños, potencialidades y principalmente para ejercer nuestras fortalezas. Es algo que sabemos hacer aún muchas mujeres y como mujeres artistas, nos atrevemos a jugar con esta metáfora en esta muestra expresiva, en la que enfrentamos el tema de la violencia contra la mujer, aquella que resiste por el hecho de su construcción genérica en la sociedad.
Pretendemos con nuestros trabajos, remendar historias que nos rompen por dentro y que silentes, necesitan de nuestros gritos para despertarlas, necesitan de nuestras soledades demostradas, de nuestros desgarros personales y colectivos para sanarlas, para liberarlas.
Con esta exposición celebramos hoy nuestro poder creativo, nuestra magia y nuestra lucidez.
martes, 14 de octubre de 2008
viernes, 3 de octubre de 2008
Pintura por Elvira Méndez
“El grito constituye el abismo en el que el silencio se precipita”…..
¿Quién lo oiría, a ese grito que nosotros no oímos, sino justamente porque impone ese reino del silencio que parece subir y descender en ese espacio a la vez centrado y abierto?
Esta serie es un proceso que empezó con un grito, uno que proviene del agujero, de la garganta que nos conduce a ese oscuro lugar lleno de espacio, detenido en el tiempo, con sonidos que provienen del silencio, y el silencio haciendo eco y rebotando en las paredes construidas por el miedo.
Esta muestra es eso, una muestra de dolor inconciente, inasimilable, vivido como si no fuera nuestro pero atancando directamente los sentidos y nuestros pensamientos.
Son estados sin materia despertando a la conciencia por recuerdos punzantes y esperanzas mutiladas.
Son citas al espejo tratando de encontrar y atravesar miradas, son conciliaciones personales para conciliar el sueño, son mañanas siguientes que bruscamente fueron despertadas.
Por ultimo esto es silencio, grito, de nuevo silencio otra vez grito, pero el último para no callar, gritos rodeados de testigos porque sólo así se modifican los ambientes, el mismo grito que hace el lactante para llamar a su madre, el grito que si es escuchado, para dejar atrás y remendar para romper con los ciclos, para zurcir, para soldar gritos y silencios y construir con ellos porvenires.
Este es el grito final el más importante.





¿Quién lo oiría, a ese grito que nosotros no oímos, sino justamente porque impone ese reino del silencio que parece subir y descender en ese espacio a la vez centrado y abierto?
Esta serie es un proceso que empezó con un grito, uno que proviene del agujero, de la garganta que nos conduce a ese oscuro lugar lleno de espacio, detenido en el tiempo, con sonidos que provienen del silencio, y el silencio haciendo eco y rebotando en las paredes construidas por el miedo.
Esta muestra es eso, una muestra de dolor inconciente, inasimilable, vivido como si no fuera nuestro pero atancando directamente los sentidos y nuestros pensamientos.
Son estados sin materia despertando a la conciencia por recuerdos punzantes y esperanzas mutiladas.
Son citas al espejo tratando de encontrar y atravesar miradas, son conciliaciones personales para conciliar el sueño, son mañanas siguientes que bruscamente fueron despertadas.
Por ultimo esto es silencio, grito, de nuevo silencio otra vez grito, pero el último para no callar, gritos rodeados de testigos porque sólo así se modifican los ambientes, el mismo grito que hace el lactante para llamar a su madre, el grito que si es escuchado, para dejar atrás y remendar para romper con los ciclos, para zurcir, para soldar gritos y silencios y construir con ellos porvenires.
Este es el grito final el más importante.





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