¿Quién lo oiría, a ese grito que nosotros no oímos, sino justamente porque impone ese reino del silencio que parece subir y descender en ese espacio a la vez centrado y abierto?
Esta serie es un proceso que empezó con un grito, uno que proviene del agujero, de la garganta que nos conduce a ese oscuro lugar lleno de espacio, detenido en el tiempo, con sonidos que provienen del silencio, y el silencio haciendo eco y rebotando en las paredes construidas por el miedo.
Esta muestra es eso, una muestra de dolor inconciente, inasimilable, vivido como si no fuera nuestro pero atancando directamente los sentidos y nuestros pensamientos.
Son estados sin materia despertando a la conciencia por recuerdos punzantes y esperanzas mutiladas.
Son citas al espejo tratando de encontrar y atravesar miradas, son conciliaciones personales para conciliar el sueño, son mañanas siguientes que bruscamente fueron despertadas.
Por ultimo esto es silencio, grito, de nuevo silencio otra vez grito, pero el último para no callar, gritos rodeados de testigos porque sólo así se modifican los ambientes, el mismo grito que hace el lactante para llamar a su madre, el grito que si es escuchado, para dejar atrás y remendar para romper con los ciclos, para zurcir, para soldar gritos y silencios y construir con ellos porvenires.
Este es el grito final el más importante.






4 comentarios:
Que buen trabajo Elvira, felicitaciones, espero poder llegar para verlo en persona.
Un abrazo
Si Alejandro aqui lo espero!!
Buenisimo, felicidades, como el arte puede ayudar a cambiar algunas perspectivas.
¡Están estupendas Elvira, muchas felicidades y de antemano se que te va a salir todo muy bien! Lo único que lamento es que no me hayas invitado con anticipación, pero de todos modos; desde Honduras...¡Siempre estoy contigo!
Abrazos, Jorge Miralda.
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